El lunes pasado me realizaron una pequeña intervención.
Tenía un par de quistes sebáceos que me molestaban y decidimos, con mi doctora
de cabecera, que era hora de sacarlos. Fue algo simple, no había nada
complicado, que pudiera hacer pensar en algo negativo. Y quería salir de eso,
antes de empezar con la actividad anual.
Hice minuciosamente todo lo que indicaba la hoja de
preparación que me dieron en la mutualista, la noche anterior dormí bien,
estaba tranquila y de buen ánimo. Tomé flores para ayudarme con cualquier
atisbo de estrés que se presenta en estas ocasiones.
Llegué al sanatorio un rato antes de la hora que tenía
fijada, que eran las 13:30.
Presenté los papeles en la recepción y unos minutos antes de
las 13, una enfermera me llamó, ya para ingresarme. Qué bueno!, pensé…esto va a
ser rápido.
Me llevaron a un cuarto de espera, indicándome que me
desvistiera y me colocara un ponchito liviano.
Así lo hice y me senté tranquila, a esperar que me llevaran
al quirófano. Como es mi costumbre, cuando la situación es “especial” de alguna
forma, recé, pedí a Dios que me cuidara y que diera tranquilidad y sabiduría a
las personas que me iban a intervenir. Respiré como lo hago cuando hay un
desafío, me hago consciente de la respiración, la enlentezco y me lleno de una
tranquilidad que sé es muy beneficiosa para mi mente y mi cuerpo.
Todo estaba bien.
No había reloj en el cuarto, yo tampoco lo tenía conmigo.
Pero noté que los minutos, pasaban y pasaban sin que nadie se asomara al
cuarto.
Pasaron más minutos… unos cuántos. Empecé a sentir frío, y
tomé una sábana que había para taparme.
Siguieron pasando… me entretuve pensando cosas agradables,
estoy armando un libro que quiero sacar este año y pensé que sería muy hermoso
que mi hija hiciera una buena foto para la portada. Repasé las últimas
fotografías de Euge, que son realmente buenas y me sentí contenta por ella, que
está haciendo lo que le gusta… me distraje un buen tiempo con estos
pensamientos…
Pasó bastante tiempo…bromeé conmigo misma…”se olvidaron de ti!!
De seguro el médico no es partidario de la terapia floral…y no le interesa que
le hables de sus bondades, como cada vez que se te pone un médico delante y te
pregunta” a qué se dedica?” …hasta me reí sola, en voz alta, imaginándome en la
camilla y al pobre Doc escuchando mis argumentos…
La silla estaba un poco incómoda y no pude evitar pensar,
que yo era una persona con suerte de tener recursos para estos momentos… había
empezado a ponerme inquieta e hice un ejercicio de programación neuro
lingüística para sentirme tranquila. Dió resultado, pero no pude evitar pensar
que otra persona, a esas alturas, ya estaría caminando por las paredes…
Y no creo que sea bueno ir a un quirófano sintiéndose
nerviosa a ese punto.
Al rato, una señora auxiliar de servicio entró al cuarto
para limpiar. Le pedí por favor que llamara a una enfermera, porque a esa
altura ya estaba segura que no sabían que yo estaba allí…
Al minuto entró una enfermera, muy contrariada y ante mi
pregunta no contestó y se limitó a llevarme al quirófano. Ahí sí vi la hora:
eran las 14:28.
Creo que no viene al caso, si se olvidaron, si había mucha
gente esperando para ser intervenida o si fallaba el sistema… eso es
intrascendente.
No hay excusa, para que una persona que va a ser operada,
pase dos horas y media esperando sin que humanamente alguien se acerque a
preguntarle cómo está y si necesita algo.
De repente no está en el protocolo, no sé y tampoco me
interesa… hablo de humanidad, de solidaridad, de generosidad…esas cosas que
debe tener un ser humano…para ser considerado tal.
Imaginé en cómo se trata a la gente hoy en los servicios de
salud, en la forma cómo se da un diagnóstico difícil… y me acordé de una amiga
que siempre dice “no te mata el cáncer, te mata de la forma en que te lo dicen”.
En fin, todo salió bien, por unos días estoy quieta, pero
puedo escribir!!! Ya el miércoles cuando vaya a que me saquen los puntos,
tendré una conversación con el cirujano… quién les dice, que le pueda
recomendar algunas Flores!!!
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