martes, 19 de febrero de 2013

Lo que das, vuelve...


Una más que querida amiga, una hermana de la vida para mí, estaba hace unos días organizando su mudanza y según me contó hoy, encontró un fax que yo le había enviado desde la consultora en RRHH en la que yo trabajaba, para felicitarla cuando se recibió en el año 98.

El texto, entre otras cosas decía: …” todo cambio en la vida, sea familiar, laboral, profesional o espiritual, es una mezcla de talento y consecuencias inesperadas. Lo primero tienes de sobra; los imprevistos impiden que nos invada el ocio. Felicitaciones por el diploma y buenos vientos para continuar la ruta"…

Mi amiga, que dice que yo encontré el por qué y para qué de mi existencia cuando me volví terapeuta, y que conoce como muy pocos mis luces y sombras, lejos estaba de imaginarse cuando me contaba sobre esto, que yo me encontraba en uno de esos días tristones, en los que una tiene que echar mano a todos sus “trucos” y al set completo de Flores de Bach…

Porque sí, una tiene sus días, como todos, en que se siente triste, se cuestiona cosas, sufre y le resulta difícil encontrarle la vuelta a la situación…

Pero fue una caricia para el alma y me hizo reflexionar un poco, más aún cuando me dijo “ahí, en eso que escribiste, ya estaba tu esencia”.

Yo había escrito eso, en el año 98, para una amiga en un momento muy importante para ella. Y hoy, eso mismo volvía a mí…

No pude evitar pensar en las vueltas de la vida, en todas las idas y venidas, en los aciertos y en los errores. Para los que no me conocen, yo soy un poco la oveja negra de la familia, rebelde, para nada sumisa, contestataria, divorciada, demasiado sincera (para gusto de quién?)…y un montón de cosas bonitas más.

Pero todo eso soy yo. Voy creciendo, voy cambiando…pero esa es “mi” esencia. Y me gusta ser así. 

Porque ese ser distinta, también me hace hacer cosas distintas, como decirle un te quiero de corazón a un paciente, o cantar rock bien fuerte en los recitales, a pesar de saber lo mucho que desafino, o llorar de alegría cuando le encuentro un hogar a una gatita que encontré tirada cerca de casa.

Realmente me gusta ser así. Porque he sido tan oveja negra, que ahora cuando llega otra oveja negra a la consulta, qué más puedo decir que “adelante y bienvenida!”.

Todo eso soy yo. No juzgo, porque fui juzgada muchas veces…Trato a los demás, como quiero ser tratada… Y me equivoco bastante…porque estoy haciendo….
De ese texto del año 98…me quedo con la parte que dice ”buenos vientos para continuar la ruta”.

Dedicado a todos los que se atreven a cambiar, y especialmente para Laura…

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