viernes, 11 de mayo de 2012

Bienvenido el cambio!!!

Una querida amiga me escribió hace unas semanas, preocupada porque a los 50 ( aunque ella luce de 30, es hermosa por dentro y por fuera, y lleva los 50 espléndidamente) tenía miedos por emprender cosas nuevas a nivel laboral, que también le generarían cambios personales y viceversa!!! Entre entusiasmada y asustada, nos colgamos hablando de los cambios y la capacidad que podíamos o no tener para llevarlos a cabo.

Y... no es algo que podamos controlar totalmente, arriesgué... acordándome del hermoso discurso de Steve Jobs a los graduados de Stanford, que aprovecho para recomendarles desde el corazón.

Es tan maravillosamente caótico y sano cómo a veces entran los cambios a nuestras vidas. En el caso de mi amiga, tiene una capacidad asombrosa de aprendizaje, pero a veces la falta de confianza hace que dude y se quede ahí, parada, como un cachorrito asustado. Tenés que sacudirte, si no estás contenta con lo que estás haciendo, necesitás un cambio.

Estoy convencida que los cambios se dan para bien. Y no por ser optimista de alma, sino porque la experiencia me ha demostrado que llegan en el preciso momento que realmente son necesarios para cada uno, y de seguro, cuando eso pasa es porque estamos ya preparados para salir airosos.

Puede ser que al principio no se den óptimamente o dentro de lo que calculamos, incluso que después de hacerlos, sintamos que metimos la pata, pero créanme, un poco más adelante sabremos que fue lo correcto.

El Dr. Bach decía que había que seguir los dictados del alma. Y cuánta razón tenía.

Imagínense en un trabajo que no les gusta. Día a día, hora a hora, minuto a minuto. Brrrrrrr!!!! de sólo pensarlo da escalofríos.
Es que como de mi trabajo, me dirán. Sí, yo también he comido de trabajos varios que no me gustaban. Y el resultado fue nefasto, dolor de espaldas, jaquecas, hipertensión, etc.

Lo que ganaba en las horas extra, lo gastaba en medicamentos. Ese fue el resultado. Además del mal humor, no poder dormir de un tirón en la noche, y varias perlitas más.

Qué se puede hacer? Buscar adentro de uno, allí está la respuesta y la fortaleza para el cambio. De repente no sabe que hacer o no quiere cambiar de trabajo. Muy bien, busque otra cosa que pueda ir haciendo para equilibrarse: por ejemplo, si le gusta ayudar puede hacer algo como voluntario en alguna institución. Si puede enseñar a alguien algo, hágalo. Si tiene ideas, reúnase con otra gente y haga el esfuerzo de concretarlas. Cuando lo piense ya estará en pleno proceso de cambio!!!!

Mi amiga empezó un curso que le interesaba, ya lo terminó y pronto estoy segura va a desarrollarse en esa área con éxito. Del hermoso jardín de las flores de Bach, nos ayudó Clematis para centrarnos en la realidad, llevar a la práctica lo creativo; Hornbeam para la fuerza anímica y la decisión de lo que quiero hacer y Larch para la confianza y la autoestima.

Decídase, empiece, póngase a prueba, rétese usted mismo a nuevos desafíos, y por último: relájese y disfrute, sin dudas que va a vivir mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario